La finca de Christian Salazar, ubicada en Naranjo, en el Valle Occidental de Costa Rica, es un proyecto familiar construido a lo largo de varias generaciones dedicadas al cultivo del café. Con una visión enfocada en la calidad, el control del proceso y la innovación, la familia Salazar ha evolucionado su producción hacia microlotes de especialidad, incorporando un micromolino propio que les permite cuidar cada detalle desde la cosecha hasta el secado.
En sus cafetales cultivan variedades como SL28, Gesha y Milenio, explorando procesos naturales y fermentaciones controladas que dan como resultado perfiles sensoriales expresivos, complejos y balanceados. Este enfoque meticuloso y respetuoso con el origen ha posicionado sus cafés como referentes del nuevo café costarricense, apreciados por tostadores y amantes de la especialidad dentro y fuera del país.